Mi nombre es Chaika Angelovna, y soy costurera; una costurera profesional. Fabrico bolsas y bolsitas, cordones para los zapatos, vinchas para el cabello y unas camisetas tan horribles que sólo yo soy capaz de usar... pero mi especialidad son los ñoquis. Ñoquis de paño confecciono, sí señor, y me salen sencillamente perfectos, modestia aparte. De los más diversos colores, tamaños y formas, cada ñoqui es un universo en miniatura, pues en él están contenidos todos los sentimientos humanos habidos y por haber, y también mis penas de amor no correspondido.
Y si bien puede llegar a resultar relativamente fácil decirlo, no suele resultar tan fácil ponerlo en práctica, tanto menos obteniendo resultados satisfactorios; prueba de ello es que yo, Chaika Angelovna, soy la única confeccionadora de ñoquis de paño en el mundo entero. Todas las demás han fracasado rotundamente luego de arduos y no por eso menos infructuosos esfuerzos.
Mis ñoquis, como bien decía, son algo especial. No existe persona en el pueblo que no quede encantada y boquiabierta al verlos. Los hay pequeños, medianos y grandes; los hay redondeados y oblicuos; los hay verdes esperanzadores, violetas expectantes, blancos pensativos; los hay de terciopelo, de raso y de algodón, un género distinto para cada estado de ánimo. Los hay con finísimos hilos de colores que se asoman por las comisuras como queriendo decir algo. Todos, absolutamente todos los acontecimientos de la humanidad, desde los más escandalosos hasta los más nimios, se reflejan allí, en cada uno de mis ñoquis: el descubrimiento de América; la revolución rusa; la muerte de Nostradamus (¡ese maldito inútil!); el descubrimiento de que el planeta Tierra era plano y el consiguiente miedo a caerse de él; el descubrimiento de que el planeta Tierra era redondo y el temor a los mareos; el primer vuelo en avión. El grito de indignación de María Ivanovna el día en que Fiedor Fiedorovich le quiso cobrar casi medio rublo tan sólo por cuatro limones pequeños para hacer un pastel. El gesto de adiós con la mano que le hiciera aquella tarde ese niño rubio a la nube que se iba. La fragilidad de la gota de rocío que se acomoda, temblorosa, debajo de la hoja más alta del abedul justo antes del amanecer (pero esto es involuntario, juro que no lo hago a propósito).
Desde mi más tierna infancia paso mis días y mis noches cosiendo ñoquis de paño a la luz de una vela gastada. Contando yo con escasos trece años, mi madre solía repetirme, afligida: "Chaichka, muchacha, ¿es que acaso no encuentras nada mejor que hacer a estas horas?". Pero ahora que ya casi cumplo veinte, ya todos saben que soy una solterona empedernida. Mi padre, cansado ya de buscarme pretendientes (¡y es que ninguno me ha aceptado!) al verme eleva su mirada al cielo y murmura por lo bajo "¡Oh, Señor! ¿en qué hemos fallado?".
Ésta es la triste historia de Chaika Angelovna, la inmerecidamente olvidada confeccionadora de ñoquis de paño. Nadie ha sabido apreciar correctamente mi arte; ni un solo cliente tengo.
Sunday, March 28, 2010
Wednesday, February 3, 2010
Sunday, January 24, 2010
Salsa para vivir (una co-producción con: Dante)
"Pajaritos de colores vas a ver
cuando pruebes esta salsa que compré".
("Salsa", Los Twist).
Pajaritos. Pajaritos en las paredes, en las cortinas, en la cama, sobre la tele. Pajaritos que me esperan desde los cables de la energía del frente, desde el marco de la ventana, desde la soga de colgar la ropa. Pajaritos donde piso, en mis zapatos, en mi comida. Pajaritos que salen de la nevera, del inodoro, de la lavadora. Y cantan, cantan, cantan, cantan, cantan, cantan los muy malditos. Pajaritos en rojo escarlata, en verde manzana, azul eléctrico. Magenta, cyan, rosa viejo. Amarillo fosforescente. Sucede que cualquier sonido, cualquier leve chasquido de dedos, un voltear de nuca, un cambiar de dirección, un paso en falso, cualquier leve leve parece que hiciera que un pajarraco de mierda naciera en cualquier lugar de la casa para joderme la juemadre vida. Pajaritos que me hablan, que opinan de mi ropa, pajaritos que repiten lo que digo, pajaritos volándome alrededor de la cabeza cuando estoy mareado. Basta que tenga una idea y un pájaro me ilumina la cabeza, y cuando estoy aburrido los lanzo contra la pared y se destruyen, mancha respectiva y millones de pequeños pájaros nacen de la explosión de alguno. Lo sé, lo he visto, cuando estoy aburrido agarro cualquiera y lo lanzo contra la pared, y cuando ellos están aburridos me agarran como cualquiera y me lanzan contra la pared. Yo no me destruyo, de mí no salen diez mil pequeños. Yo, a mí lo que me salen son hematomas, hematomas morados por todas partes, maldito inútil, le pido ácido y me trae salsa de tomates, me dice que esto es mucho mejor que el ácido, que con esto voy a ver pajaritos de colores. Sí, sí, los veo, y también los escucho desde las cinco de la mañana, y los siento cuando me dan picotazos en las güebas, y los degusto cada vez que se me meten en la boca (no son muy ricos pero saben mejor que el sancocho de doña María, la señora de la casa) y sobre todo los huelo: ya tengo todas las sábanas cagadas, puta mierda. Maldito Willy, mal parido jíbaro, supo bien cómo hacérmela y me la hizo. ¿Y ahora qué hago? Los voy a cazar a todos y voy a hacer miles de chuletas, ding-dong, o asados, ding-dong, o en salsas, ding-dong, o sudados, ding-dong, maldita sea, ya voy. Abro la puerta y sos vos, Quiubo parce me decís, los pájaros desaparecen, se esconden entre mis cosas y yo te invito a pasar. No me sorprende que desaparezcan los pájaros, no es la primera vez que me pasa. ¿Y qué de los pájaritos?, me preguntás con tono de burla, yo sonrío a medias y ella termina su frase, Pana es que mete mucho, pana es que no debería meter tanto, pana es que… Carajo, yo dejo que hablés, no me importa, lo tolero más que a esos hijueputicas pajaritos, al menos vos sos una voz, ellos no. Hablás entonces de muchísimas cosas, de las cuales sólo retengo palabras y algunas frases difusas: Novio-ebrio-casi-quedás-preñada-tener-hijos-güácala-cosas-hacer-ocupado-sábado-tu-madre-te-crecen-las-tetas-gorda-dijo-jajaja-te-gusta-tu-nuevo-vestidito-aquí-huele-a-mierda-de-pájaro. Ahhh, qué momento de tranquilidad, y lo mejor mona es que vos no me pedís que yo opine, a vos como que te gusta más eso, mi silencio. No esperás nada de mí. Luego decís que te vas, me besás la mejilla y te vas, y tan pronto como cerrás esa puta puerta se me vienen encima, me golpean, me cagan. Empiezo a sudar, me mareo, caigo. Cierro los ojos fuerte creyendo que los puedo desaparecer, pero los sigo oyendo, y me esperan. Tengo que terminar con esto, tengo que terminar. Tengo que comprar veneno para pájaros, maldito Willy jueputa malparido, mona volvé, veneno para pájaros, eso es, pero no tengo plata, y la puerta no mona volvé la puerta no abre y ni un gramo de coca, puta mierda. Déjenme, déjenme o les echo salsa encima, no, salsa no que se multiplican, déjenme carajo ¡ay! mierda, jueputas pájaros, me la tomo yo y verán lo que es bueno agghhhhhh casi sobrevivo pero no, Willy me las vas a pagar, te prometo que apareceré en todas tus pesadillas y te haré tragar salsa de tomates y me cagaré encima tuyo y te despertaré todas las mañanas cantando y te tiraré contra la pared para que explotes, para que veas lo que hace tu puta salsa. Casi sobrevivo pero -mona volvé- no.
cuando pruebes esta salsa que compré".
("Salsa", Los Twist).
Pajaritos. Pajaritos en las paredes, en las cortinas, en la cama, sobre la tele. Pajaritos que me esperan desde los cables de la energía del frente, desde el marco de la ventana, desde la soga de colgar la ropa. Pajaritos donde piso, en mis zapatos, en mi comida. Pajaritos que salen de la nevera, del inodoro, de la lavadora. Y cantan, cantan, cantan, cantan, cantan, cantan los muy malditos. Pajaritos en rojo escarlata, en verde manzana, azul eléctrico. Magenta, cyan, rosa viejo. Amarillo fosforescente. Sucede que cualquier sonido, cualquier leve chasquido de dedos, un voltear de nuca, un cambiar de dirección, un paso en falso, cualquier leve leve parece que hiciera que un pajarraco de mierda naciera en cualquier lugar de la casa para joderme la juemadre vida. Pajaritos que me hablan, que opinan de mi ropa, pajaritos que repiten lo que digo, pajaritos volándome alrededor de la cabeza cuando estoy mareado. Basta que tenga una idea y un pájaro me ilumina la cabeza, y cuando estoy aburrido los lanzo contra la pared y se destruyen, mancha respectiva y millones de pequeños pájaros nacen de la explosión de alguno. Lo sé, lo he visto, cuando estoy aburrido agarro cualquiera y lo lanzo contra la pared, y cuando ellos están aburridos me agarran como cualquiera y me lanzan contra la pared. Yo no me destruyo, de mí no salen diez mil pequeños. Yo, a mí lo que me salen son hematomas, hematomas morados por todas partes, maldito inútil, le pido ácido y me trae salsa de tomates, me dice que esto es mucho mejor que el ácido, que con esto voy a ver pajaritos de colores. Sí, sí, los veo, y también los escucho desde las cinco de la mañana, y los siento cuando me dan picotazos en las güebas, y los degusto cada vez que se me meten en la boca (no son muy ricos pero saben mejor que el sancocho de doña María, la señora de la casa) y sobre todo los huelo: ya tengo todas las sábanas cagadas, puta mierda. Maldito Willy, mal parido jíbaro, supo bien cómo hacérmela y me la hizo. ¿Y ahora qué hago? Los voy a cazar a todos y voy a hacer miles de chuletas, ding-dong, o asados, ding-dong, o en salsas, ding-dong, o sudados, ding-dong, maldita sea, ya voy. Abro la puerta y sos vos, Quiubo parce me decís, los pájaros desaparecen, se esconden entre mis cosas y yo te invito a pasar. No me sorprende que desaparezcan los pájaros, no es la primera vez que me pasa. ¿Y qué de los pájaritos?, me preguntás con tono de burla, yo sonrío a medias y ella termina su frase, Pana es que mete mucho, pana es que no debería meter tanto, pana es que… Carajo, yo dejo que hablés, no me importa, lo tolero más que a esos hijueputicas pajaritos, al menos vos sos una voz, ellos no. Hablás entonces de muchísimas cosas, de las cuales sólo retengo palabras y algunas frases difusas: Novio-ebrio-casi-quedás-preñada-tener-hijos-güácala-cosas-hacer-ocupado-sábado-tu-madre-te-crecen-las-tetas-gorda-dijo-jajaja-te-gusta-tu-nuevo-vestidito-aquí-huele-a-mierda-de-pájaro. Ahhh, qué momento de tranquilidad, y lo mejor mona es que vos no me pedís que yo opine, a vos como que te gusta más eso, mi silencio. No esperás nada de mí. Luego decís que te vas, me besás la mejilla y te vas, y tan pronto como cerrás esa puta puerta se me vienen encima, me golpean, me cagan. Empiezo a sudar, me mareo, caigo. Cierro los ojos fuerte creyendo que los puedo desaparecer, pero los sigo oyendo, y me esperan. Tengo que terminar con esto, tengo que terminar. Tengo que comprar veneno para pájaros, maldito Willy jueputa malparido, mona volvé, veneno para pájaros, eso es, pero no tengo plata, y la puerta no mona volvé la puerta no abre y ni un gramo de coca, puta mierda. Déjenme, déjenme o les echo salsa encima, no, salsa no que se multiplican, déjenme carajo ¡ay! mierda, jueputas pájaros, me la tomo yo y verán lo que es bueno agghhhhhh casi sobrevivo pero no, Willy me las vas a pagar, te prometo que apareceré en todas tus pesadillas y te haré tragar salsa de tomates y me cagaré encima tuyo y te despertaré todas las mañanas cantando y te tiraré contra la pared para que explotes, para que veas lo que hace tu puta salsa. Casi sobrevivo pero -mona volvé- no.
Thursday, October 29, 2009
Cronograma del amor ideal en épocas posmodernas, etcétera
Supongamos que te anhelo, y te busco.
Te busco.
Te busco.
Te encuentro.
Te gusto.
Te miro.
Te examino.
Te estudio.
Te interrogo.
Te deseo.
Te seduzco.
Te obtengo.
Te palpo.
Te beso.
Te desvisto.
Te visto.
Te desvisto.
Te conozco.
Te amo.
Te visto.
Te poseo.
Te desvisto.
Te converso.
Te pregunto.
Te visto.
Te canso.
Te aburro.
Te harto.
Te vas.
Te lloro.
Te ruego.
Te suplico.
Te imploro.
Te lloro.
Te grito.
Te odio.
Te asesino.
Te amo.
Te amo.
Te busco.
Te busco.
Te encuentro.
Te gusto.
Te miro.
Te examino.
Te estudio.
Te interrogo.
Te deseo.
Te seduzco.
Te obtengo.
Te palpo.
Te beso.
Te desvisto.
Te visto.
Te desvisto.
Te conozco.
Te amo.
Te visto.
Te poseo.
Te desvisto.
Te converso.
Te pregunto.
Te visto.
Te canso.
Te aburro.
Te harto.
Te vas.
Te lloro.
Te ruego.
Te suplico.
Te imploro.
Te lloro.
Te grito.
Te odio.
Te asesino.
Te amo.
Te amo.
Sunday, October 11, 2009
Inquietudes vacunas (la vaca no da más leche)
Claaaro... "la vaca nos da la leche", "la vaca nos da la leche"... Desde la mañana hasta la noche con que "la vaca nos da la leche"... ¡Como si ellos nos dieran algo a nosotras, a cambio! Pero ellos a nosotras ¿qué nos dan? ¡Nada! ¡Porque que no me vengan a decir que pasto y agua todo el día es comida, che! ¡Si pasto y agua hay por todos lados! pero ellos nos lo cobran como si fuera no sé qué, mirá; hay que estar pagándoles en "cómodas cuotas" de leche durante todo el día para un puñado de pasto y un poco de agua... ¿a quién se le ocurre? Como si no tuviera ya suficiente yo con éste, mirálo, grandote como está y se me sigue colgando de la teta todo el santo día como cuando era un becerro... ¡que lo tiró! Una los cría, y después... ¡chupa que te chupa, ocho veces al día y ni las gracias te dan! Son unos malcriados, mirá. Si yo no alcanzo ni a abrir los ojos a la mañana que ya lo tengo ahí, succionándole a una los pezones que ni que fuera a salir petróleo, che. Y después, apenas empieza una con sus quehaceres domésticos (porque una además de lechera también es vaca, che, ¡no te vayas a pensar! Una también tiene que rumiar, mover las orejas, espantarse las moscas con la cola, hacer sombra, volver a rumiar)... Cuando una apenas empieza con sus quehaceres domésticos viene el otro, el dueño, y otra vez meta y meta sacarle la leche a una; ¿al final qué se creen que somos, nosotras? Y que no me vengan a decir, eh, porque está bien que el pasto siempre está tierno y el agua siempre está fresca, eso es cierto, por lo menos se preocupan de darle a una pasto y agua como Dios manda -que por otra parte era lo mínimo que se podía esperar- pero el pasto y el agua son gratis, che, ¡que no me vengan a decir! No como a las gallinas que les compran el maicito y el alimento balanceado con vitamina no sé qué y magnesio no sé cuánto, que si no no ponen huevos. Y eso sin contar la electricidad, eh, porque a las "princesitas" hay que ponerles luz en el gallinero, que si no se confunden el día con la noche y la noche con el día y no ponen nada, si serán bobas. Bah, bobas lo que se dice bobas tampoco son, porque ésas sí que se hacen las bobas para lo que les conviene, pero en realidad son bien vivas, ¡no nos vayamos a confundir! Que ellas reciben el maicito no sé qué y el alimento no sé cuánto, y gallinero calentito y iluminado, y más encima se la pasan todo el día de aventuritas con esos gallos, y mirá que ésos también son unos pícaros, el otro día andaba el Pinto corriendo atrás de la Bataraza y la Bataraza vos viste cómo es ella, cococó cococó corriendo como una loca, cococó cococó pero al final bien que se la veía después arreglándose las plumas haciéndose la distraída, ¡¿y podés creer que tenía una sonrisa de oreja a oreja la muy atorranta?! Bah, de oreja a oreja no, si no tienen ni orejas, ésas... ¿Me vas a decir que eso es un trabajo? ¡Pero por favor! Si ésas apenas ponen un huevo al día, y si llegan a poner dos ya se le quedan mirando a una con una arrogancia que para qué te digo. No como una, que se la pasa todo el día dando leche sin decir ni "mu"... ¡y ellos que ni las gracias te dan! Pero se acabó, eh, te digo que sanseacabó: ¡desde mañana ni una gotita me van a sacar! Y ahí sí que me van a venir a decir, me van a pedir por favor de rodillas, pero yo les voy a hacer que "no" con la cabeza, ¡ya van ver! Yo te digo nomás, que desde mañana sanseacabó. Desde mañana al mediodía, sanseacabó.
...Y después, que no me vengan a decir.
...Y después, que no me vengan a decir.
Monday, September 28, 2009
Estigmatizaciones
Dicen que para crear grandes obras de arte es indispensable primero que nada estar un poco mal de la cabeza; es por eso que invierto grandes esfuerzos en escribir textos cada vez más mediocres, cosa de que nadie se dé cuenta.
Wednesday, September 9, 2009
Amor
Quién sabe un día despierto y tú ya no estás aquí conmigo, oh amor, pero en tu lugar de la cama hay otra cosa, un monstruo, un monstruo verde, sí, con infinidad de ojos que me miran y dos o tres antenas que estaban esperando desde hacía dos horas a que yo me despertara, oh amor, el monstruo es terriblemente largo y debajo, en el suelo, se desparraman sus tentáculos, cuando abro los ojos suelta un chirrido desgarrador, me asusto y empiezo a gritar yo también, pero pronto me calmo al comprobar que él no quiere hacerme daño, no, él no, él sólo me mira y suelta ese chirrido al que poco a poco mis oídos se acostumbran, oh amor, es tan dulce y tan verde, cuando se emociona secreta un líquido viscoso que mancha las sábanas de negro, hasta que somos dos naufragando en un mar negro viscoso, oh amor, creo que me estoy enamorando, sí, creo que me encantará pasar el resto de mi vida con él. Sin duda un día eso podría llegar a pasar.
Sunday, July 12, 2009
El pez, voló (DCP)
Era un pez anarquista, creía en la igualdad de derechos, decía que estaba podrido de este sistema submarino en que el pez grande siempre se come al pez chico, el pez por la boca muere, etc. Estaba cansado de ver todo siempre igual, quería ver cambios, etc, etc. Por eso ese día, en vez de nadar, voló.
Voló alto, fue feliz.
Murió pescado por un halcón que volaba casualmente en sentido contrario.
Voló alto, fue feliz.
Murió pescado por un halcón que volaba casualmente en sentido contrario.
Tuesday, June 30, 2009
hombre-ángel
"Quero lançar um grito deshumano
que é uma maneira de ser escutado".
"Cálice", Chico Buarque.
(A todos los Padregrassis que andan dando vueltas por el mundo hoy, LIBRES).
Que Dios te perdone hombre-ángel, hombre disfrazado de ángel, sonrisa de pene erecto bajo la sotana resfriega, resfriega, la misma mano que te persigna ahora entrando en zona prohibida, en zona que siempre estuvo y estará prohibida para todos incluso para ellos mismos pero no para vos, hombre-ángel que Dios te perdone las manitos trémulas, las pupilas asustadas, las manitos trémulas masturbando ese órgano insaciable que pide más y más, que duerme en paz arrullado por los cantos de la sociedad gran madre que te alberga silenciosa en sus entrañas, en su seno de pudor y regocijo, resfriega contra el culito frío de miles de niños muertos de miedo, de sed y vergüenza, niños que no tuvieron su talismán a tiempo y ya nunca lo tendrán, niños que te recordarán cada uno de sus días y de sus noches convertidos ahora en una eterna pesadilla, niños que duermen en vigilia, el tiempo ya no pasa para ellos porque las escenas se repiten una y otra vez como al unísono, resfriega, resfriega roza palpa los culitos penetra desgarra uno a uno con sonrisa de satisfacción no saciada, sonrisa de tradición perpetuada uno a uno las lágrimas que caen, los gritos que callan un rosario de maldiciones entre dientes ya que fueron debidamente educados, debidamente entrenados amaestrados obligados torturados a callar hoy y siempre, hoy y nunca lo que nunca fue, lo que siempre es y todos sabemos pero nadie dice, que Dios te perdone los puñitos apretados, las mandíbulas cerradas los músculos tensos, que Dios te perdone más tarde los sueños perdidos, la mirada vacía, el juego para siempre abandonado, que Dios perdone el altar en que te ha puesto a fuerza de silencio y desmentida la gran madre-sociedad gran teta cuyo líquido blanco es el mismo que obligarán a beber a todos esos niños que no volverán a ser niños, que crecerán a fuerza de odio para luego ser expulsados escondidos negados, desperdicios-desechos de la gran madre, que Dios te perdone porque yo no puedo.
que é uma maneira de ser escutado".
"Cálice", Chico Buarque.
(A todos los Padregrassis que andan dando vueltas por el mundo hoy, LIBRES).
Que Dios te perdone hombre-ángel, hombre disfrazado de ángel, sonrisa de pene erecto bajo la sotana resfriega, resfriega, la misma mano que te persigna ahora entrando en zona prohibida, en zona que siempre estuvo y estará prohibida para todos incluso para ellos mismos pero no para vos, hombre-ángel que Dios te perdone las manitos trémulas, las pupilas asustadas, las manitos trémulas masturbando ese órgano insaciable que pide más y más, que duerme en paz arrullado por los cantos de la sociedad gran madre que te alberga silenciosa en sus entrañas, en su seno de pudor y regocijo, resfriega contra el culito frío de miles de niños muertos de miedo, de sed y vergüenza, niños que no tuvieron su talismán a tiempo y ya nunca lo tendrán, niños que te recordarán cada uno de sus días y de sus noches convertidos ahora en una eterna pesadilla, niños que duermen en vigilia, el tiempo ya no pasa para ellos porque las escenas se repiten una y otra vez como al unísono, resfriega, resfriega roza palpa los culitos penetra desgarra uno a uno con sonrisa de satisfacción no saciada, sonrisa de tradición perpetuada uno a uno las lágrimas que caen, los gritos que callan un rosario de maldiciones entre dientes ya que fueron debidamente educados, debidamente entrenados amaestrados obligados torturados a callar hoy y siempre, hoy y nunca lo que nunca fue, lo que siempre es y todos sabemos pero nadie dice, que Dios te perdone los puñitos apretados, las mandíbulas cerradas los músculos tensos, que Dios te perdone más tarde los sueños perdidos, la mirada vacía, el juego para siempre abandonado, que Dios perdone el altar en que te ha puesto a fuerza de silencio y desmentida la gran madre-sociedad gran teta cuyo líquido blanco es el mismo que obligarán a beber a todos esos niños que no volverán a ser niños, que crecerán a fuerza de odio para luego ser expulsados escondidos negados, desperdicios-desechos de la gran madre, que Dios te perdone porque yo no puedo.
Sunday, May 10, 2009
Tuesday, April 7, 2009
Deja vú
Era invierno, era noche, y no paraba de llover. De cuando en cuando relampagueaba. Yo estaba sentado como siempre en el viejo sillón de mimbre que me pinchaba un poco la espalda pero tendría que acostumbrarme, porque era el único que tenía. En la tele otra vez esa maldita película de ciencia ficción que ya había visto miles de veces pero que no sabía cómo se llamaba: él le pasa un dedo al piano, arrancándole un dorremifasol bastante deplorable, mientras que en el pequeño cuarto en penumbras el otro tortura a la muchacha hasta dejarla inconsciente. A unos metros de allí, los lobos aúllan a la luna, o tal vez a Júpiter. De repente un flash, un deja vú de otra época. Será invierno. Fue de noche. En la luna o tal vez en Júpiter, los lobos torturan otra vez a la muchacha, que tendrá que acostumbrarse. De cuando en cuando le he pasado un dedo al piano, arrancándole un aullido que me pinchaba un poco la espalda. En la tele él estará sentado como siempre en el maldito sillón de mimbre, viendo esa deplorable película de ciencia ficción hasta dejarlo inconsciente. A unos metros de allí, el otro -al que ya habría visto miles de veces pero que no supiera cómo se llamaba- ha relampagueado un dorremifasol bastante viejo, porque era el único que tenía, mientras que en el pequeño cuarto en penumbras no paraba de llover.
Hielo (150 palabras)
Era muy frío. Más frío que el arroyo en invierno, más frío que un beso de la mujer que no te ama. Y no tenía color, parecía un pedazo de aire duro, algo así como un soplido de los dioses capturado por el tiempo.
Quedaron largo rato observándolo en cuclillas, sin decir palabra. Algunos niños corrían asustados; otros, más osados, intentaban acercársele, pero sus madres presurosas los alejaban de allí apavoradas.
Uno a uno acudieron los sabios de la tribu, pero incluso los más añosos no habían visto una cosa así jamás.
Finalmente se decidió enviarlo al Gran Maestro, famoso por sus tantas profecías cumplidas. Él sabría qué hacer.
Grandes fueron los preparativos para el gran viaje que los llevaría hasta allí. Sólo los mejores podrían hacerlo.
El sol bajaba y el cielo oscurecía cuando finalmente llegaron. Pero para ese entonces del gran bloque de hielo ya no quedaba nada.
Quedaron largo rato observándolo en cuclillas, sin decir palabra. Algunos niños corrían asustados; otros, más osados, intentaban acercársele, pero sus madres presurosas los alejaban de allí apavoradas.
Uno a uno acudieron los sabios de la tribu, pero incluso los más añosos no habían visto una cosa así jamás.
Finalmente se decidió enviarlo al Gran Maestro, famoso por sus tantas profecías cumplidas. Él sabría qué hacer.
Grandes fueron los preparativos para el gran viaje que los llevaría hasta allí. Sólo los mejores podrían hacerlo.
El sol bajaba y el cielo oscurecía cuando finalmente llegaron. Pero para ese entonces del gran bloque de hielo ya no quedaba nada.
Ta Te Ti
"Ta-te-ti
Suerte-pa-ra-tí
Sino-sera-para-tí
Sera-pa-ra-mí.
Choco-late-con-ma-ní".
Bien lo vaticinó Newton: lo que sea que caiga, caerá de arriba hacia abajo. Ta Te Ti.
El cuerpo tenso, las piernas listas para empezar a correr. Antes que caiga. Abajo, pero dónde. Sinoseraparatiseraparamí.
Newton y su manzana; por qué será que en cada capítulo de la historia siempre hay una manzana. La historia dibuja manzanas, las manzanas escriben historia.
La manzana es roja, la muerte es negra.
Todo lo que ha de caer, hará BUM al estrellarse contra
Contra qué.
Chocolateconmaní.
La muerte es roja, el miedo es negro.
Suerteparatí.
La manzana es dulce, el miedo amargo.
La muerte es dulce.
Sinoseraparatiseraparamí.
La muerte es una manzana.
Chocolateconmaní mancha la ropa, el miedo mancha la vida.
Dar la vida a cambio de
A cambio de qué.
Manzanas. Chocolateconmaní. El no. La nada. Ningún fin justifica los medios. Ningún medio...
El camino de la manzana de arriba hacia abajo es el mismo camino de la muerte de arriba hacia abajo es el mismo camino del miedo de arriba hacia abajo es el mismo camino. Trayectoria. Línea recta. BUM.
El cuerpo cansado, la mente tensa. Las piernas temblorosas cansadas de estar listas para empezar a correr. Cansadas de Ta Te Ti, cansadas de BUM.
Cansadas de Chocolateconmaní, de Newton y de las manzanas que caen siempre en la misma trayectoria el mismo camino de arriba hacia abajo por culpa de Newton que vaticinó que todo lo que ha de caer caerá de arriba hacia abajo.
Matemos a Newton, exterminemos a las manzanas.
Suerte-pa-ra-tí
Sino-sera-para-tí
Sera-pa-ra-mí.
Choco-late-con-ma-ní".
Bien lo vaticinó Newton: lo que sea que caiga, caerá de arriba hacia abajo. Ta Te Ti.
El cuerpo tenso, las piernas listas para empezar a correr. Antes que caiga. Abajo, pero dónde. Sinoseraparatiseraparamí.
Newton y su manzana; por qué será que en cada capítulo de la historia siempre hay una manzana. La historia dibuja manzanas, las manzanas escriben historia.
La manzana es roja, la muerte es negra.
Todo lo que ha de caer, hará BUM al estrellarse contra
Contra qué.
Chocolateconmaní.
La muerte es roja, el miedo es negro.
Suerteparatí.
La manzana es dulce, el miedo amargo.
La muerte es dulce.
Sinoseraparatiseraparamí.
La muerte es una manzana.
Chocolateconmaní mancha la ropa, el miedo mancha la vida.
Dar la vida a cambio de
A cambio de qué.
Manzanas. Chocolateconmaní. El no. La nada. Ningún fin justifica los medios. Ningún medio...
El camino de la manzana de arriba hacia abajo es el mismo camino de la muerte de arriba hacia abajo es el mismo camino del miedo de arriba hacia abajo es el mismo camino. Trayectoria. Línea recta. BUM.
El cuerpo cansado, la mente tensa. Las piernas temblorosas cansadas de estar listas para empezar a correr. Cansadas de Ta Te Ti, cansadas de BUM.
Cansadas de Chocolateconmaní, de Newton y de las manzanas que caen siempre en la misma trayectoria el mismo camino de arriba hacia abajo por culpa de Newton que vaticinó que todo lo que ha de caer caerá de arriba hacia abajo.
Matemos a Newton, exterminemos a las manzanas.
Tuesday, March 31, 2009
Composición - Tema: las hadas
(A partir de un texto de Conrado Nalé Roxlo).
Las hadas tienen orígenes muy diferentes. Pueden nacer del huevo azul que ponen las golondrinas cuando en la alta y oscura noche se rozan sus alas con las del Ángel de la Guarda; del agua de una fuente que haya oído cantar a los niños la misma ronda durante cien años; del séptimo color de un arcoiris nacido un siete de octubre; etc.
Sin embargo, algo tienen en común, y es esa maldita costumbre de hablar todo con i, producto de una mentalidad sumamente prejuiciosa, sumada a cierta dosis de sinestesia.
Cualquiera sea su origen o su destino, su especialidad o su condición social, todas, absolutamente todas coincidirán en esa absurda preferencia por la letra i, discriminando así a las demás cuatro vocales:
La A por vanidosa.
La O por pesimista.
La E por aburrida.
La U porque a veces puede llegar a sonar un tanto ambigua.
Así son las hadas, extremistas hasta el hartazgo. Resulta bochornoso cuando afirman que li mintiri tiini pitis quirtis. Es insultante a los oídos oírles entonar istimis invitidis i timir il tiiiiiiiiiiii, con esas vocecitas tan chillonas que las caracteriza.
Definitivamente, si algo hay que no soporto son las hadas. Por eso, cuando veo una a horcajadas sobre una flor o sentada en la mesada de mi cocina, me apuro a quitarme el zapato y me aseguro de que quede bien, bien aplastada antes de que alcance a pronunciar su típico y repugnante hili, ¿quími ti vi?.
Las hadas tienen orígenes muy diferentes. Pueden nacer del huevo azul que ponen las golondrinas cuando en la alta y oscura noche se rozan sus alas con las del Ángel de la Guarda; del agua de una fuente que haya oído cantar a los niños la misma ronda durante cien años; del séptimo color de un arcoiris nacido un siete de octubre; etc.
Sin embargo, algo tienen en común, y es esa maldita costumbre de hablar todo con i, producto de una mentalidad sumamente prejuiciosa, sumada a cierta dosis de sinestesia.
Cualquiera sea su origen o su destino, su especialidad o su condición social, todas, absolutamente todas coincidirán en esa absurda preferencia por la letra i, discriminando así a las demás cuatro vocales:
La A por vanidosa.
La O por pesimista.
La E por aburrida.
La U porque a veces puede llegar a sonar un tanto ambigua.
Así son las hadas, extremistas hasta el hartazgo. Resulta bochornoso cuando afirman que li mintiri tiini pitis quirtis. Es insultante a los oídos oírles entonar istimis invitidis i timir il tiiiiiiiiiiii, con esas vocecitas tan chillonas que las caracteriza.
Definitivamente, si algo hay que no soporto son las hadas. Por eso, cuando veo una a horcajadas sobre una flor o sentada en la mesada de mi cocina, me apuro a quitarme el zapato y me aseguro de que quede bien, bien aplastada antes de que alcance a pronunciar su típico y repugnante hili, ¿quími ti vi?.
Wednesday, March 18, 2009
Mis fantasmas y yo
(Dedicado a todos mis fantasmas queridos).
Ellos nunca se van, ellos sólo andan en círculo, y a veces juegan a esconderse. Ella (o sea yo) se hace la sorprendida, los busca y los llama por un buen rato.
Luego se dispone a disfrutar de su soledad, sabiendo que en cualquier momento volverán, vencidos por la nostalgia o tal vez tan sólo por la rutina, esa inercia terrible que los condena a volver una y otra vez.
Mientras tanto inventa (invento), ama, ríe, sangra, llora un poco. De vez en cuando conoce a algún que otro fantasma nuevo, aunque bien sabe (sé) que los fantasmas nuevos no son sino viejos fantasmas disfrazados.
Se distrae (me distraigo), silba un ratito y allí están, otra vez, golpeándole la puerta; alguna de las tantas puertas de esta calesita incansable que es su existencia (nuestra existencia).
Algunos son gratas presencias, otros no tanto. Algunos llegan con una botella de buen vino bajo el brazo; otros con un pan lleno de moho que le quieren hacer tragar.
Algunos traen un mi de guitarra, y rápidamente improvisan una melodía antigua, tan alegre como desconcertante.
Otros llegan para anunciar un negro porvenir.
Ella (o sea yo) les abre de memoria, recordando las palabras que aun quedan por decir. Sin embargo se sorprende (juego a sorprenderme) porque ya no hay nada más que hacer.
Una a una las copas se van llenando, las sonrisas se van dibujando, los abrazos se van repitiendo.
Uno a uno los pasos se van dando, y ella (o sea yo) se aleja silbando en círculo, siempre en círculo.
Ellos nunca se van, ellos sólo andan en círculo, y a veces juegan a esconderse. Ella (o sea yo) se hace la sorprendida, los busca y los llama por un buen rato.
Luego se dispone a disfrutar de su soledad, sabiendo que en cualquier momento volverán, vencidos por la nostalgia o tal vez tan sólo por la rutina, esa inercia terrible que los condena a volver una y otra vez.
Mientras tanto inventa (invento), ama, ríe, sangra, llora un poco. De vez en cuando conoce a algún que otro fantasma nuevo, aunque bien sabe (sé) que los fantasmas nuevos no son sino viejos fantasmas disfrazados.
Se distrae (me distraigo), silba un ratito y allí están, otra vez, golpeándole la puerta; alguna de las tantas puertas de esta calesita incansable que es su existencia (nuestra existencia).
Algunos son gratas presencias, otros no tanto. Algunos llegan con una botella de buen vino bajo el brazo; otros con un pan lleno de moho que le quieren hacer tragar.
Algunos traen un mi de guitarra, y rápidamente improvisan una melodía antigua, tan alegre como desconcertante.
Otros llegan para anunciar un negro porvenir.
Ella (o sea yo) les abre de memoria, recordando las palabras que aun quedan por decir. Sin embargo se sorprende (juego a sorprenderme) porque ya no hay nada más que hacer.
Una a una las copas se van llenando, las sonrisas se van dibujando, los abrazos se van repitiendo.
Uno a uno los pasos se van dando, y ella (o sea yo) se aleja silbando en círculo, siempre en círculo.
Tuesday, March 10, 2009
El último cigarrillo
("Ele me deu um beijo na boca e me disse:
A vida é oca como a touca
De um bebê sem cabeça" - Caetano Veloso)
En algún momento mirás para atrás y te ves, una persona en solitario dando vueltas en círculo, caminando en vano por una película en blanco y negro, al son de un mi eterno y desafinado, aunque te da la impresión de que lo mismo habría dado si hubiese sido por ejemplo un do.
Te ves a vos mismo murmurando algo, tal vez hablando solo, pero no se escucha nada. Casi no te reconocés, si hasta parece que se tratara de otra persona, pero sos vos.
Te ves encendiendo un cigarrillo, te ves mirándolo como si quisieras decirle algo, pero no. Algo te lo impide, tal vez todavía un resto de lucidez te hace saber que no te va a escuchar; tal vez la sola certeza de que nada ni nadie te saca de allí, de que ya sos hombre muerto.
Otra pitada lenta, ahora con un vaso en la mano; no se ve muy bien de qué.
[...]
Ahora un tipo entra a tu cuarto, un tipo alto y de manos grandes; vos creés conocerlo pero no sabés muy bien de dónde.
El tipo entra y te dice algo, vos te das cuenta por cómo mueve los labios, pero no sabés qué, porque lo único que se escucha es ese mi constante, que por momentos patina un poco, y por momentos te perfora los tímpanos. El tipo te habla gesticulando poco, y a pesar del blanco y negro se ve nítidamente cómo le brillan los ojos.
La cámara no te muestra a vos, sin embargo sabés que seguís allí. Le brillan los ojos, le brillan demasiado los ojos, y además tiene una sonrisa cínica. Y vos seguís allí.
[...]
Un par de botas oscuras, un poco sucias tal vez, número 45 sobre el suelo de madera (la cámara no lo dice, claro, pero vos sabés que son 45). Después la cámara sube, y ves cómo el tipo te besa en la boca. Se te ve borroso, pero se nota que sos vos por la forma de la cara, y por el pelo. Detrás de él hay una puerta entreabierta, y aunque no se ve nada, adivinás que hay gente detrás.
Se ve un ropero, unas fotos en la pared, una máquina Singer. El tipo te acaricia la entrepierna, vos le respondés con otro beso. No se ve cómo las lenguas juegan, en un coqueteo de serpientes. Hay tantas cosas que no se ven.
Vos esbozás una sonrisa, que te parece un poco forzada. La cámara nunca muestra la infinita tristeza que emerge de tus ojos, que están como apagados, como distantes.
[...]
Y aquí, en el sudoeste de tu vida apagás el último cigarrillo, mientras con la mano buscás el control remoto para apagar también esta mierda. Entonces alguien te acaricia la entrepierna.
A vida é oca como a touca
De um bebê sem cabeça" - Caetano Veloso)
En algún momento mirás para atrás y te ves, una persona en solitario dando vueltas en círculo, caminando en vano por una película en blanco y negro, al son de un mi eterno y desafinado, aunque te da la impresión de que lo mismo habría dado si hubiese sido por ejemplo un do.
Te ves a vos mismo murmurando algo, tal vez hablando solo, pero no se escucha nada. Casi no te reconocés, si hasta parece que se tratara de otra persona, pero sos vos.
Te ves encendiendo un cigarrillo, te ves mirándolo como si quisieras decirle algo, pero no. Algo te lo impide, tal vez todavía un resto de lucidez te hace saber que no te va a escuchar; tal vez la sola certeza de que nada ni nadie te saca de allí, de que ya sos hombre muerto.
Otra pitada lenta, ahora con un vaso en la mano; no se ve muy bien de qué.
[...]
Ahora un tipo entra a tu cuarto, un tipo alto y de manos grandes; vos creés conocerlo pero no sabés muy bien de dónde.
El tipo entra y te dice algo, vos te das cuenta por cómo mueve los labios, pero no sabés qué, porque lo único que se escucha es ese mi constante, que por momentos patina un poco, y por momentos te perfora los tímpanos. El tipo te habla gesticulando poco, y a pesar del blanco y negro se ve nítidamente cómo le brillan los ojos.
La cámara no te muestra a vos, sin embargo sabés que seguís allí. Le brillan los ojos, le brillan demasiado los ojos, y además tiene una sonrisa cínica. Y vos seguís allí.
[...]
Un par de botas oscuras, un poco sucias tal vez, número 45 sobre el suelo de madera (la cámara no lo dice, claro, pero vos sabés que son 45). Después la cámara sube, y ves cómo el tipo te besa en la boca. Se te ve borroso, pero se nota que sos vos por la forma de la cara, y por el pelo. Detrás de él hay una puerta entreabierta, y aunque no se ve nada, adivinás que hay gente detrás.
Se ve un ropero, unas fotos en la pared, una máquina Singer. El tipo te acaricia la entrepierna, vos le respondés con otro beso. No se ve cómo las lenguas juegan, en un coqueteo de serpientes. Hay tantas cosas que no se ven.
Vos esbozás una sonrisa, que te parece un poco forzada. La cámara nunca muestra la infinita tristeza que emerge de tus ojos, que están como apagados, como distantes.
[...]
Y aquí, en el sudoeste de tu vida apagás el último cigarrillo, mientras con la mano buscás el control remoto para apagar también esta mierda. Entonces alguien te acaricia la entrepierna.
Años
Con los años hay cosas que a uno le van empezando a molestar como por ejemplo eso de que cuando lo busco él nunca está y en cambio cuando aparece es mejor que no hubiera aparecido porque me empieza a decir "vez?" "vez?" como si yo no lo hubiera vizto pero claro que lo veo y yo no le digo nada pero me encantaría que me lo dijera con s y lo peor es que él lo zabe pero ziempre vuelve a hacer lo mizmo aunque lo que más más me molesta es cuando viene a resfregarme por la cara toda su estupidez como si yo fuera la culpable de que él sea tan estúpido a veces o como si no se diera cuenta de que yo ya tengo suficiente con mi propia estupidez que todavía tengo que hacerme cargo de la ajena.
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